lunes, 1 de marzo de 2010

Un Orgasmo... Un temblor


Así mismo
sera mi entrega
cada gemido
inundara mi ser
cuando Usted lo ordene
le entregare
el mas delicioso
orgasmo
lleno de gemidos
y humedad...

Agradecida
le suplicare
por mas
debastada
le daré las gracias
por permitirme
entregarle Su orgasmo
ese orgasmo
que esta
cultivando dentro de mi...

El mismo
que entregare
en Su sexo
o en Su mano
o en Su lengua
o en el lugar que Usted decida.

5 comentarios:

Señor Rojo dijo...

Explicado de minimal manera un momento sublime.
Directa entrada.
Un saludo.

MDP. dijo...

Escuchar tu voz suplicarme cada vez que lo hago es mi placer.

MDP.

El Drac dijo...

Encontrarte Mey
para tomarte
siempre es una delicia;
orgasmo tras orgasmo
veo tus redondas ancas
como se ruboran
a mis palmazos de castigo
sadomasoquista.

Antes de eyacular
me arrodillo;
beso lujuriento
tu hendidura bendita,
abro tus medialunas
y me lleno de tus fluidos
para ensartarte mi percha luego,
mientras simulas ser
mi perra;
deseosa de copular
con otra fiera.

Siempre es una delicia
tenerte, tomarte;
pero en medio del orgasmo…
¡la tierra tiembla!
una pared se cae,
las cosas bailotean
y quieres huir
pero sujeta del cabello
te adentras sin quererlo
más adentro
mi grueso cuerno de placer

¡Oh Mey, el temor!
tu carne que arde;
y al querer zafarte
te hundo más mi amor
en medio tus generosas
carnes;

entra y sale
el miembro embadurnado
con tu miel,
chorreando;

Oh volteas a ver
cual te estoy montando
la tierra sigue temblando
y entre el terror y el placer
¡te orinas en mi verga Mey!
siento el chorro
de tu orina tibia
¡ah mi mano
ya se moja con deleite…!
y lleva a mi boca
tu lluvia dorada de ensueño
para olerla y besarla
en medio de mi fiebre…!

MDP dijo...

Drac sigues soñando por lo que jamas tendras.

Xavier dijo...

Te he leido, y mi ser se ha llenado de temblores primigenios y sabores y olores y sensaciones indescriptibles ... he vuelto a ahogarme en un beso y a perderme en unos ojos ... nuevamente he recorrido valles y montañas, bosques, rios, prados, pechos, vientres, caderas, nalgas, muslos ... y aquel rinconcito ... que sólo tu sabes ... entre tu oreja y tu cuello ...
Xavier.